Artemio Lupín

Un blog literario, cultural y satírico que pretende practicar la crítica social y de costumbres.

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Wednesday, November 11, 2009

Por qué va a ganar Frei


El profesor Patrick Chena, master of Arts y Phd en Ciencias Políticas de la Universidad de Alberta, me hace llegar su rápido análisis, en un paper hecho a vuelapluma, de la última encuesta de la CEP. Encuesta que en Tontilandia, no está de más subrayarlo, tiene una categoría similar a los vaticinios del oráculo de Delfos. He aquí sus sesudas reflexiones, las que cito al pie de la letra, sin que ello signifique, desde luego, que las comparta en plenitud:

Piñera estancado y sin propuestas. Cuando los astutos del Twitter le pronosticaban un 38 por ciento (es decir, un punto más que en la CEP anterior donde figuraba con 37), la dura realidad situó a Sebastián Piñera dos peldaños abajo de estas expectativas, con un 36% por ciento que huele a estancamiento y falta de propuestas y protagonismo. No es ocioso recordar, por otra parte, que en la encuesta CEP de noviembre/diciembre de 2008, el inversionista que quiere ser Presidente superaba a Frei por la misma distancia por la que ahora lo supera, diez puntos, con la diferencia de que entonces estaba instalado en un sólido 41 a 31, y no en el precario 36 a 26 de hoy. Otro dato comparativo interesante: cuando se preguntaba a los encuestados, quién cree Ud., independientemente de sus preferencias, que será el próximo Presidente de Chile, el 51% de los chilenos estimaba que el hombre que se ceñiría la franja tricolor sobre su torso sería Piñera, mientras que apenas un 5% creía que podía ser Frei. Claro que en ese momento Marco Enríquez-Ominami ni soñaba con hacer irrupción en el escenario, y había otros dos potentes contendores en lucha: Ricardo Lagos y José Miguel Insulza. Ah!, y un tal señor Farkas, que tenía un 2% de ilusionados de verlo en La Moneda… Hoy, en cambio, un 49% cree que va a ganar Piñera, un 27% apuesta por Eduardo Frei, y un 8% juega sus fichas a la opción de ME-O.

Marco tocando techo y buscando su destino. Era un secreto a voces en el comando del diputado ex socialista que en la encuesta CEP, cuyo trabajo en terreno se inició en octubre, no le iba a ir bien. “Me van a cagar”, dicen algunos, que confidenció a sus íntimos. Por eso privilegió una gira internacional por el vecindario, cuya meta era mostrar talla de estadista y “perro grande”, en desmedro de los esforzados puerta a puerta que conforman el trabajo territorial. Ya en vísperas de que se develara el gran enigma, gente cercana a Marco, que se jacta de moverse como pez en el agua en el mundo de las redes sociales y en el universo Facebook, lanzó al aire el globo de ensayo de una estimación que lo mostraba subiendo cuatro puntos (de 17 a 21), en tanto Frei y Piñera permanecían, más o menos, pegados a sus marcas, con 38 y 27, frente a un 37 y 28 previo. Marco, qué duda cabe, es la “novedad del año” en esta elección, pero da la impresión de que se proyectó con gran fuerza, a partir del momento de su súbita aparición, aunque luego, como una suerte de brillante fuego de artificio, perdió propulsión y no logra subir al cielo de la soñada segunda vuelta.

Frei y la teoría “de atrasito pica el indio”. Digámoslo con claridad y sin eufemismos: si el senador Eduardo Frei leyera las encuestas y sus pronósticos como si éstos fueran la verdad revelada, hoy él no sería el candidato de la Concertación. Cuando hace un año se preguntaba a los chilenos, quién creían ellos que vencería si había elecciones internas de candidato presidencial en la Concertación, Ricardo Lagos superaba por varios cuerpos de distancia a Frei. Y mientras sólo cinco de cien consultados, tenía confianza en que el senador DC podía volver a ocupar el sillón presidencial, 11 de cada cien pensaba que Lagos estaba en mejores condiciones de poder repetirse los espárragos. O sea, Frei es un resiliente que le asigna un gran valor a la consistencia y a la perseverancia en política, por más que esto pueda parecerle un rasgo “conservador” a algunos.

Algunas conclusiones preliminares:

1) Me parece temerario, por no decir, insostenible, pensar que la derecha puede ganar en un país donde todos los sondeos señalan que la gente quiere más Estado regulador y no menos. Sobre todo a partir de una crisis económica que se gestó a partir de mercados que se expandían sin ningún control, desde el centro hasta la periferia del mundo globalizado, y que dieron lugar a los derivativos o “activos tóxicos”. Parece imposible que la misma derecha pretenda aspirar al triunfo en un país donde el gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet culmina su gestión con un 78% de aprobación, y los personajes políticos mejor evaluados se llaman Bachelet, en primer lugar, y luego Andrés Velasco, José Miguel Insulza, Marco Enríquez-Ominami (con todas sus contradicciones, pero expresando también un poderoso deseo de recambio) y Ricardo Lagos.

2) Como Funes el memorioso, legendario personaje de Borges, atribuyo gran importancia a la referencia histórica. Por eso, permítanme otro dato del pasado reciente que considero relevante. En la encuesta CEP de octubre/noviembre de 2005, estos eran los augurios que se planteaban: Bachelet, 38,4%; Piñera, 22%; Lavín, 19,4%; Hirsch, 3,9%; Nulos, 10,1%; Blancos, 5,5%. Es decir, los dos candidatos de la Alianza unidos sumaban hace cuatro años un nada despreciable 41,4% de las preferencias, contra el de todos modos superior 42,3% de los votos a favor del bloque Bachelet-Hirsch, que no tenía, sin embargo, la misma homogeneidad o afinidad ideológica. (De hecho, Hirsch, que ahora está con Marco, llamó a no votar a Bachelet en segunda vuelta, descolgándose de sus aliados comunistas). Y todos sabemos como terminó la historia... De modo que es prematuro, creo yo, sacar cuentas alegres, como algunos sacan hoy en la derecha.

3) Creo que el piñerismo se ha equivocado, de manera fatal para sus pretensiones, al inflar con bombín, a través del complejo mediático que le es afín (básicamente, el duopolio El Mercurio-La Tercera), la candidatura de Marco Enríquez-Ominami. Lo hicieron guiados por la premisa de que era bueno todo lo que complicara a Frei. Pero parecieron no advertir que Marco, con su propuesta de ruptura generacional y de “tabula rasa”, al estilo de Catilina en Roma, también le robaba huevos al águila de la Alianza. Y esos huevitos robados pueden inclinar la balanza, en contra suyo, el día de mañana.

4) El inusual protagonismo de Marco significó, además, robarle cámara a Piñera, y desplazarlo del centro de la escena política. Recordemos que la única vez que la derecha estuvo a punto de vencer al bloque de centro-izquierda dominante, en estos últimos veinte años post dictadura, fue cuando Lavín se apoderó del discurso del cambio, y eso significó que en segunda vuelta Lagos apenas lograra vencerlo por una diferencia de 30 mil votos. Ahora la Alianza prácticamente no tiene discurso ni propuesta propia. Se limita a lamentarse de que Velasco acceda a la página del comando de Frei mientras se debate el Presupuesto en el Congreso. Y se enreda en discusiones bizantinas sobre si incorporar o no a una pareja gay en la franja televisiva. Cuestión que incomoda -¡y cómo!- al alma fundamentalista que anida en su seno.

5) Resulta paradojal que Marco se presente, a la luz de las cifras, como mejor opción que Frei frente a Piñera, en el escenario del “ballotage”. Ello es efectivamente así, porque los números indican que de llegar él a esta instancia, obtendría un 37% frente a un 40% de Piñera, mientras que, en el caso de acceder Frei a la segunda ronda (que es la alternativa más factible, según la encuesta CEP), éste alcanzaría el mismo piso, 37%, pero se situaría a seis puntos de distancia de Piñera, que aparece marcando un 43 por ciento. ¿Qué es lo paradojal de todo este cuento? Que la competitividad de Marco se basa, en gran medida, en su ambigüedad ideológica en las cuestiones de fondo (el hijo de Miguel Enríquez que está a favor de privatizar en parte a Codelco y que no teme, por caso, acompañar a un candidato de la UDI a un acto público…). No es casual, por ejemplo, que la encuesta diga que un 54% de los partidarios de Frei estarían dispuestos a votar a ME-O en segunda vuelta, y sólo un 12% le darían su sufragio a Piñera. Mientras en el caso de los adeptos de Marco, la cosa está mucho más dividida: un 39% votaría por Frei y un 29% lo haría por Piñera.

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1 Comments:

Blogger BegoBego said...

Visto desde fuera, desapasionadamente, el discurso de los candidatos chilenos a la Presidencia de la República, y sus respectivas franjas, llevan aroma de surrealismo mágico.

6:11 AM  

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